De esto que dices, hoy ni siquiera tú me sacarías de la cama, ni yo te dejaría que entrases.
Motivos tengo los suficientes e igual no te quieras dar cuenta de que tu eres el causante de que me pase lo que me pasa.
Pero me da igual.
Quedan claras las dos posturas y
evidentemente yo no tengo para nada clara la mía.
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